Podemos encontrar antecedentes de la consideración importante de los materiales en Rousseau, si bien, su tratamiento sistemático es obra de Decroly y Montessori que resaltan la importancia pedagógica en la educación, ya que parten del principio de que desde las nociones elementales de forma, color y tamaño de los materiales se construyen relaciones abstractas (Contreras, 1998).
Muchos y muy variados han sido los instrumentos y materiales que a lo largo de la historia se han empleado para mejorar o desarrollar físicamente a los individuos, siendo en cada época los más utilizados, aquellos que más en línea estaban con la finalidad perseguida al realizar la actividad (Domínguez, 1998); así, en las gimnasias tradicionales se mantiene el carácter formalista de los materiales que la integran, así como su estructuración y organización (Hernández, 1990). El profesionalismo y la publicidad junto con los adelantos tecnológicos y la aparición y popularización del deporte en nuestra sociedad en los últimos años han hecho aparecer en el mercado nuevos aparatos y materiales (Domínguez, 1998).
A diferencia de lo que ocurre por ejemplo con las decisiones relativas al espacio arquitectónico, no existe ninguna regulación legal sobre los materiales en Educación Física. Sin embargo, las alusiones por parte del M.E.C. (Ministerio de Educación y Cultura) al mismo son constantes: “El material constituye un instrumento de primer orden en el desarrollo de la tarea educativa, ya que es utilizado por los niños y niñas para llevar a cabo su actividad, sus juegos y su aprendizaje” (Cajas Rojas, MEC, 1992).
Actualmente existen dos teorías o posiciones antagónicas en cuanto al uso del material: los defensores de que todo el material es poco (materialismo pedagógico), juicio no compartido por quienes defienden que el proceso de enseñanza-aprendizaje requiere muy poco material y acuden a argumentos históricos. No vamos a entrar en esta disyuntiva, aunque sí podemos decir que existe suficiente bibliografía que confirma el efecto beneficioso para el desarrollo físico y perceptivo motor de los niños en un ambiente enriquecido (Ruíz, 1988), porque no hay duda que el disponer de abundante material ayuda a la intervención pedagógica, haciéndola más rica y variada (Hernández, 1990). En este sentido es importante la obra de J. Blández (1995, 2000) quien basándose en la creación de “ambientes de aprendizaje” (se denomina ambiente de aprendizaje en Educación Física a un espacio transformado, que invite a ser utilizado para un fin concreto) con la utilización de espacios y materiales mediatiza el proceso de enseñanza- aprendizaje.
Son, por lo tanto, los materiales, elementos que ocupan un papel muy importante en el desarrollo de las clases de Educación Física hasta tal punto que en algunas ocasiones condiciona la labor del profesor (Zabala, 1995). Esto hace que cuando no existe en un centro un determinado material o es muy escaso para el número de alumnos, se trabajan más unos contenidos que otros (Chacón, 1998).
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